Enojada con la Argentina

Estoy enojada con mi país. Estoy enojada con la clase dirigente, con el pueblo y conmigo.

Siempre digo que Argentina es un gran país para nacer y llenarse de valores, educarse, aprender sobre la diversidad, estudiar en la universidad e irse. Sí, así como suena. Es maravilloso ser argentino, pero vivir en la Argentina es una mierda.

Acá conocí un bicho raro: un hijo de argentinos. Él es americano, habló en inglés toda su vida y juró sobre una bandera con estrellitas. Sin embargo en su casa se toma mate, la pasión por el fútbol está siempre presente y visitar al abuelo siempre fue sinónimo de asado.

Cada vez que me lo cruzo me da vergüenza, me dan ganas de pedirle disculpas “no pudimos hacer nada mejor, ojalá tus nietos quieran volver a la madre patria”. ¿Qué país estamos construyendo? ¿Pensamos en crear un lugar que pueda traer de vuelta a todos aquellos que alguna vez se fueron?

Emigrados hubieron siempre, es una constante de nuestra historia. En cada crisis, en cada dictadura, generación tras generación, nos vamos yendo. No es casualidad encontrar un argentino en cada equipo de trabajo que inventa o descubre algo, incluso en cada catástrofe climática, siempre encontramos el argentino que estaba ahí.  Es que no nos queda otra, de a poquito, nos vamos yendo.

Cuando querés poner en práctica todo lo que aprendiste, todos los ideales y valores te encontrás con una realidad diferente, un sistema corrupto y egoísta, una sociedad que depreca valores sin adoptarlos. En mis 32 años todo lo que vi fueron los restos de un gobierno militar, una democracia endeble y pizza con champagne, porque lo que observo hoy, no es tan diferente en políticas y actuar de lo que pasamos en el pasado, quizás hoy lo llamaría “barrabravas y Louis Vuitton”.

Todo esto viene a que la vida del otro lado no es perfecta tampoco, tengo que lidiar con temas migratorios que constantemente me recuerdan que vivo de prestado. Y pienso en la alternativa, me imagino volver, ¿cómo sería mi vida ahí?

Hoy no me imagino emprendiendo un proyecto, sí una idea, pero para sacar afuera, tendría que buscar trabajo mientras tanto, como para no estar a pérdida, ¿de qué trabajaría? digamos que entre tantos conocidos encuentro algún trabajo de oficina que involucre clientes, presentaciones y desarrollo de mercados ¿cuánto ganaría? ¿cuánto podría ahorrar? ¿qué tan seguido podría viajar?

Recuerdo el miedo a caminar de noche, las horas de frustración entre trámites y reclamos, lo poco que se valora el trabajo y conocimiento. Hablo con amigos que me cuentan frustrados como sienten que no crecen profesionalmente ni aprenden nada nuevo, los que construyen cosas y lidian con aduana, el constante malabar de llegar a fin de mes. Qué bronca tanta gente brillante malgastada así.

Ya se me va a pasar, el enojo no lleva a nada bueno y nubla la vista. Hay mucho por hacer, mucho potencial y grandes oportunidades en Argentina también. Solo que hoy me toca vivirlas desde afuera. Mientras, sigo trabajando adentro.

Ritual de la mañana

Abrir los ojos antes que suene el despertador, lo suficiente como para anticipar la alarma y desconectarla justo antes que empiece a chirriar.
Tomarme 5 minutos para respirar, agradecer de estar viva otra mañana más y levantarme con calma.
Ir al baño, cepillarme los dientes, lavarme la cara (la ducha, si la hay, ya vendrá después).
Tomar un vaso de agua, comer una fruta.
Ejercitar 20′, puede ser yoga o una rutina de impacto, 10′ para elongar después.

Sonreír.

El resto del día será lo que tenga que ser.

Para empezar con yoga pueden usar este video.
Para transpirar y acelerar el metabolismo este otro.

Hablemos de cosas interesantes, hablemos sobre PopCorn Time.

No se trata de Campanella. Tampoco sobre el cine -que es una excusa más para sacar a relucir el tema- la discusión sobre esta polémica aplicación es otra:

Estamos hablando de la libre información y la mejora de las aplicaciones tecnológicas en su interfaz completa, que permite la comprensión suficiente para distribuir contenido a través del mundo con unos solos pocos cliks.

Discutir sobre los derechos de autor ahora es distraernos con cuántas monedas más o menos puede proveerse una industria atrasada en el tiempo. Me parece innecesario mencionar los estudios y casos que demuestran como la piratería contribuye directamente con el artista y la industria, a tal punto de considerarla prácticamente legal.

Pero no voy a entrar ahí, porque la conversación que quiero tener es otra.

Pensemos en qué fácil es crear algo que puede ayudarnos a mejorar la experiencia cotidiana. Me gustaría que todos puedan observar que cada participante de este proyecto no está involucrado por el dinero ni por la fama. Cada uno dedicó su vida de la misma manera que un artista lo hace con la suya, a llegar a este momento en el que están jugando. Aprenden a base de prueba y error sobre algo que aún no existe.

Lo que PopCorn logró es una obra de arte tecnológico, pero no la única; genialidades caen en el olvido en este preciso instante. La misma organización humana impide más de una vez que los proyectos más brillantes lleguen a implementarse, pero ey! es el proceso natural del sistema, somos caos: todavía nos cuesta ponernos de acuerdo entre todos.

Quiénes crearon esta aplicación están viendo exactamente una necesidad -que también es propia- y se dedican a eso, piensan cómo hacer más fáciles los procesos más complejos, y no solo para su disfrute personal, sino también para el resto de la humanidad que quiera aprovecharlo. Le da un megáfono virtual a la industria (que es una parte) para que llegue más lejos que nunca y también una herramienta a la gente (que al final somos todos) para que acceda al arte -y comercio- por sí mismos.

Hablemos de cómo nació el proyecto, espontáneamente, atrás de una idea que uno tuvo, otro quiso concretar, a un tercero le gustó y así, de la red misma, se creó una herramienta. Me gusta este presente en el que pasan pocas semanas entre la idea y la concreción. Es como si se quisiera hacer una película entre gente que no se conoce; todos los actores salen de twitter porque leyeron la idea y quieren formar parte también, y así aparecen guionistas, productores, camarógrafos y dos semanas más tarde, ya está en postproducción. Desarrollaron algo que los apasiona siendo cualquieras, sin fondos, sin poderes, sin intereses ocultos.

Popcorn Time funciona en los tres sistemas operativos principales -Windows OSx y Linux- no demanda ningún tipo de conocimiento previo, es atractivo a la vista, intuitivo y gratuito. No importa si la compañía está asentada legalmente y ofrece un servicio o no, ya no es necesario depender de eso, en un contexto dónde los dinosaurios de las productoras están aprendiendo a vivir después del meteorito de la internet -comunicación+tecnología-. Todo el contenido hasta ahora está curado por la industria permitió a la película ser llevada a la pantalla, por las comunidades de torrents que a su vez dejan que la información vaya fluyendo, ya que algo está disponible, siempre y cuando esté en la computadora de alguien más, que a su vez elige compartirlo.

Estamos siendo parte de un presente que siempre quisimos, con gente haciendo cosas productivas simplemente porque les parece que están bien, disfrutan el proceso mientras crecen y se mejoran ayudando al resto. No le pongamos barreras. Ojalá este sea el futuro para todos.